30 - agosto - 2004

Por: Pablo Hiriart - Opinión
Cien pesos, una gorra, una camiseta, un lunch, cobro de favores, promesa de una dádiva, chantaje, coacción, pase de lista, acarreo, uso de recursos públicos, ... todo eso y más se vio ayer en la marcha organizada para defender a López Obrador.
Sin duda hubo quienes asistieron por convicción o por rutina, pero la constante fue otra: la manipulación de las necesidades de la gente.
¿Por qué el PRD acude a las mismas prácticas que caracterizaron al populismo priista?
Porque son los mismos.
El PRD está asfixiado por la línea populista de algunos que se salieron del PRI cuando ese partido comenzó a cambiar sus dogmas en materia económica.
El problema del PRD es que no es de izquierda, ni es moderno ni tiene propuesta alternativa. Es populista a secas.
Y como carece de propuestas, a la hora de gobernar se acopla a las que critica.
Ahí está como muestra evidente el evento de ayer y el discurso de López Obrador en el Zócalo.
Qué tiene que ver la izquierda o un partido moderno con el acarreo clientelar y coercitivo para llevar a un mitin a gente enganchada por el estómago, que teme perder la pensión que le da el gobierno capitalino?
¿Qué partido es ése que organiza una marcha para impedir que se aplique la ley?
Es muy legítimo marchar en contra de una ley que se considere injusta, pero este no es el caso.
Lo que López Obrador violó fue la ley de Amparo, que no está a discusión por nadie.
Y la marcha de ayer fue para intimidar al Congreso.
Para evitar que se acceda a la petición del Poder Judicial de quitarle el fuero al Jefe de Gobierno y juzgarlo por desacato.
La acusación de un juez contra López Obrador no es un complot para inhabilitarlo. Nadie lo forzó a violar un amparo y a sentarse en los exhortos del poder judicial para acatar el fallo.
Lo que está en juego es la garantía que tiene un particular de que un gobernante, por poderoso que sea, no le va a afectar su propiedad sin razón legal.
En entredicho está el carácter inviolable de la propiedad privada.
Hasta el gobierno comunista de China ha incluido en su Constitución el respeto a la propiedad privada.
Pero aquí el mariachi de la policía controlada por López Obrador canta que la palabra de su Jefe es la ley.
Y el jefe viola amparos, reta al poder judicial y para resolver una controversia jurídica saca a gente a la calle mediante el acarreo y la coerción.
Eso es el populismo. El populismo autoritario de López Obrador.
Es el populismo que no propone nada, porque sus ofertas están determinadas por el oportunismo.
Que critica las privatizaciones y la apertura comercial, sin ofrecer ninguna propuesta alternativa.
Que vocifera contra las privatizaciones mientras se deshace en atenciones hacia el beneficiario de ellas, para tenerlo como aliado.
Que hace de la crítica al neoliberalismo el eje de su discurso, pero no ofrece nada concreto a cambio.
Que protesta porque compramos gas y gasolina a alto precio en el extranjero, pero que impide las reformas para remontar esa desventaja grave que tenemos como país.
Que exige castigo a los empresarios involucrados en Fobaproa, pero premia con la asignación de contratos, sin concurso, a los empresarios que mayores beneficios sacaron del rescate bancario, porque eso le conviene a López Obrador.
Que ofrece medicamentos gratis, becas a discapacitados, detonar la industria de la construcción, pensión universal para viejitos, pero se opone a una reforma fiscal para que el Estado tenga más recursos.
Que propone crear empleos como una forma de abatir la delincuencia, pero en el DF, entidad que gobiernan, el desempleo tiene el índice más elevado de todos los estados del país.
Que para atacar a la delincuencia plantea abatir la corrupción, cuando los policías de élite del Distrito Federal brindan protección a bandas de secuestradores.
Que minimiza el asesinato de un anciano a garrotazos en Oaxaca, porque ese silencio fortalece los acuerdos de López Obrador con José Murat.
Que hace de la honestidad un lema de campaña, pero al llegar al gobierno se despachan con extorsiones en dólares y transferencias a Las Vegas para pagar vicios privados, y nadie está detenido porque los inculpados son cercanos a López Obrador.
Que critica el elevado monto de la deuda externa, cuando ésta se disparó en la época que gobernaban quienes hoy apoyan a López Obrador, él estaba en el PRI, y la deuda bajó cuando llegaron a la Presidencia los que aborrece y ataca López Obrador.
Que se presenta como defensor de los derechos humanos, pero meten a la cárcel a un joven indígena de 15 años que luego fue asesinado en el penal, y rechazaron la amonestación de la Comisión de Derechos Humanos del DF porque eso empaña la imagen de López Obrador.
Que ofrece para el país pulcritud y austeridad con los recursos públicos, pero se sirven con la cuchara grande a la hora de promover la imagen personal del jefe de Gobierno con recursos del erario.
Que sus aliados en los medios ocultan el secuestro y asesinato de una eminencia médica, porque eso empaña la figura de López Obrador. Y publican a toda plana cuando la policía capitalina detiene a dos de los plagiarios, porque eso levanta la imagen de López Obrador.
Que se proclama juarista, pero que le regala a Iglesia terrenos por más de 150 millones de pesos para que hagan negocios con las criptas.
Que coarta la libertad de un preso enemigo suyo, Ahumada, para dar entrevistas y decir su verdad, y le organiza una conferencia de prensa a los presuntos terroristas de la ETA que están en el reclusorio, porque son de los afectos de López Obrador.
Que ataca la impunidad, pero no toca a Bejarano, porque es el guardador de los secretos de López Obrador y uno de los organizadores del mitin de ayer.
Ese es el populismo y el oportunismo que hoy se defiende como gato boca arriba en las calles de la capital.
Todos contra la aplicación de la ley, desde la Diana hasta el Zócalo, porque esta vez afecta a López Obrador.
Ya habrá oportunidad para que salgan de nuevo a marchar para exigir que se aplique la ley, cuando el infractor sea un enemigo político de López Obrador.
En eso está convertido el PRD.
En guardián del populismo que enarbola López Obrador, porque así le conviene a él.
phiriart@cronica.com.mx
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