Transcripción:
OSCAR MARIO BETETA.- Bueno, regresamos con el señor Carlos Ahumada
Kurtz, quien se encuentra en Buenos Aires escribiendo un libro
revelador, como dice nuestro colega Carlos Ramírez en su columna del
lunes sobre el conflicto que lo mantuvo tres años en la cárcel.
Adelante, don Carlos. Y bueno, le pregunto, para retomar el tema con
nuestro auditorio, para todos aquellos que nos acaban de sintonizar
en cualquier parte del país, en el sur de los Estados Unidos,
¿quienes le han mandado menajes velados o abiertos y con qué fin?
CARLOS AHUMADA.- Concretamente como le reitero, ayer me lo hizo
saber mi abogado, Enrique Hostos, fue el licenciado Diego Fernández
de Cevallos, en el sentido de que había él que si yo insistía en
publicar mi librito, así se refirió al libro que estoy tratando y
estoy redactando, que me iban a que él ya había estado en la
Procuraduría General de la República ayer, y que iban a tratar de
abrir un expediente o a ver de qué manera manejaban la situación
para inventarme algún tipo de averiguación.
Bueno, yo creo y tengo fe en que la Procuraduría General de la
República no es propiedad, ni está sujeto a los intereses, ni
responde a los intereses de ninguna persona en particular, en este
caso del licenciado Fernández de Cevallos. Y bueno, tengo fe en que
así será.
Yo lo que quería hacerte del conocimiento era precisamente eso, más
además la reiteración del licenciado Juan Collado el martes en un
desayuno con una persona conocida de él y amigo mío también, en el
sentido de que reitero, ratificó las amenazas que el él le había
transmitido a mi señora esposa para que no trabajara, de que
corríamos peligro de muerte tanto ella, como mis tres hijos y yo en
lo personal en el 2004.
Pues esto era todo el objeto de la llamada. Y este pues esperar y
tener fe en que la Procuraduría General de la República
efectivamente sea lo que creo que es, una institución independiente
y no que esté sujeta a los intereses particulares de una persona en
lo particular como lo puede ser el licenciado Diego Fernández de
Cevallos. Yo voy a seguir escribiendo mi libro, y en cuanto lo
termine espero que todos ustedes tengan la oportunidad de conocer lo
que sucedió en el 2004, y no solo en el 2004, sino en seis meses
antes de 2003. Porque fue un periodo que abarcó antes, empezó desde
2003.
Entonces, nada más era el favor que te quería pedir, hacer pública
esta situación, esta serie de amenazas. Pues no voy a desistir de
seguir escribiendo mi libro y espero terminarlo de pie y que mi
familia no corra ningún tipo de peligro allá en México. Ahorita
están en paz, están tranquilos, espero que así sigan.
Es lo que quería comentar, Oscar Mario.
OSCAR MARIO BETETA.- Don Carlos Ahumada, si alguien conoce el
contenido del texto es usted.
¿A quién, desde su punto de vista también, podría perjudicar la
publicación de su libro?
CARLOS AHUMADA.- Mira, yo no quiero adelantar o especular
situaciones. Yo creo que el licenciado Diego Fernández de Cevallos,
me imagino que algo le debe de preocupar, por eso está enviándome
este recado a través de mi abogado. También quiero aclarar, y
aprovecho la oportunidad que me estás dando, este durante estos tres
años y medio en algunas ocasiones oí mencionar que el licenciado
Diego Fernández de Cevallos me había ayudado para resolver mis
problemas jurídicos. Efectivamente, en su momento externo en su
momento su compromiso para que si acaso llegaba yo a tener este
problema brindarme todo su apoyo.
Quiero decirte, y para todos aquellos que se han llenado la boca en
decir que gracias a él obtuve la libertad, que es falso; que el
licenciado Diego Fernández de Cevallos no movió un dedo para
ayudarme, a tal extremo que mi esposa lo fue a ver, tanto lo
repetían todos los medios de comunicación que él estaba ayudándome y
que me iba a ayudar, que acudió a su domicilio particular en Lomas
de Chapultepec dos o tres veces, lo estuvo esperando en la banqueta
y ni siquiera tuvo la amabilidad para recibirlo.
Otra vez estuvieron mis tres hijos y Ceci para efectivamente tratar
de ver la disposición que él tenía, que había manifestado él en
referidas ocasiones y pedirle su ayuda de resolver mi problema
jurídico. Y ni siquiera de la banqueta pasaron.
Entonces, para todos que el atribuyen en gran medida este mi
solución jurídica y salida de la cárcel fue por la intervención de
Diego Fernández de Cevallos, se equivocan. Y además, se equivoca él
y miente al decir que hizo alguna gestión de cualquier tipo, no hizo
nada, ni siquiera recibió a mi esposa y mis tres hijos, por lo tanto
no hizo nada.
Pues es todo lo que te quería comentar. Si involucra, no involucra,
menciona, yo no involucro a nadie, lo único que hago es una
narrativa de aproximadamente de mayo del 2003 hasta los últimos
días, el 9 de mayo que estuve en la cárcel.
Esa es una narrativa, cada quien sacará las interpretaciones y las
conclusiones que le correspondan. Las estoy documentando con
información dura, sin lugar a dudas. Irán incluidas transcripciones
literales y todo lo demás irán incluidas en el libro. Estoy tratando
de ser lo más objetivo posible y lo más claro posible. Nunca he
escrito un libro, pero espero que se a de interés este para el
público.
OSCAR MARIO BETETA.- Don Carlos, después de la pesadilla que vivió,
podría haber escogido, adoptado una posición de bajo perfil, ¿qué
pretende usted a través de la publicación del texto entonces?
CARLOS AHUMADA.- Yo lo único que quiero es que se sepa la verdad. Ha
habido, durante 1131 días me taparon la boca a fuerzas, no me
dejaron decir nada. Todo mundo dijo y desdijo lo que quiso y yo no
pude decir absolutamente nada. Mi parte de cómo había yo visto y
cómo la estaba pasando. Este, el único objetivo del libro es dejar
un testimonio, creo que se lo merecen mis hijos, me lo pidieron
desde que estaba en la cárcel. Cuando vinimos aquí en Argentina de
vacaciones me reiteraron su petición y es para nosotros muy
importante dejar muy claro qué fue, desde nuestro punto de vista, lo
que pasó y que fue lo que vivieron mis hijos y qué fue lo que vivió
Ceci también, y que finalmente es parte de lo que sucedió o formó
parte de la vida política de los últimos años.
Ese es el único objetivo. No es otro, no es ninguna otra situación.
Poder decir lo que no he podido decir durante 4 años. Ese es el
único objetivo. Y el fin de estar aquí es tratar de estar con el
mayor bajo perfil, pero no puedo dejar pasar por alto este tipo de
amenazas, advertencias o como le quiera usted llamar.
OSCAR MARIO BETETA.- Don Carlos, le voy a pedir dos minutos y medio
de nueva cuenta. Estamos siempre con este reloj. Y regresamos a la
parte final de esta charla con dos preguntitas más, por favor.