INDICADOR POLÍTICO
° DF: justicia de consigna contra Ahumada.
° Presionan AMLO, Ebrard, PGJDF y TSJ.
Por Carlos Ramírez
La liberación del empresario y editor Carlos Ahumada reveló el
tráfico de influencias políticas en el Poder Judicial capitalino. El
exjefe de gobierno López Obrador, su sucesor Marcelo Ebrard y el
procurador capitalino Rodolfo Félix presionan a magistrados del
Tribunal Superior de Justicia local a violentar las leyes para
encarcelar de nuevo a Ahumada.
La intención del grupo político capitalino de López Obrador ha
dejado ver severos conflictos en el Tribunal Superior de Justicia
del DF y en los jueces de consigna. Ahumada interpuso el viernes
sendas quejas ante la Procuraduría General de la República y el
Consejo de la Judicatura del DF para señalar conductas ilegales de
magistrados del Tribunal que recibieron consignas de la Jefatura de
Gobierno del DF.
El mismo viernes, el Tribunal Superior de Justicia capitalino creó
una comisión de tres magistrados -Salvador Ávalos, Guillermo Arango
de Anda y Javier Raúl Ayala- para revisar la resolución que emitirán
los magistrados de la Primera Sala Penal del TSJDF sobre la negativa
del juez 12 de librar una nueva orden de aprehensión contra Ahumada.
Pero de inmediato autoridades del GDF presionaron al presidente del
TSJDF para cancelar la comisión.
Los magistrados de la Primera Sala Penal -Eduardo Alfonso Gutiérrez
Martínez, Jorge Ponce Martínez y José Francisco Chávez Hochstrasser-
han quedado bajo observación por conductas de consigna oficial en
contra de Ahumada. A esa Sala se transfirió la apelación que hizo el
Ministerio Público capitalino contra la negativa del juez 12 a
librar una nueva orden de aprehensión contra el empresario
constructor.
El trasfondo del asunto se localiza en la orden girada por López
Obrador al jefe de Gobierno y al procurador del DF para utilizar a
magistrados en el Tribunal Superior de Justicia y conseguir de nueva
cuenta la aprehensión de Ahumada. La liberación del empresario y
editor demostró que su arresto fue una venganza por el daño causado
a la popularidad de López Obrador al demostrarse la corrupción de
sus principales colaboradores en el gobierno del DF.
Pero también va a revelar datos de una nueva violación de un amparo
por funcionarios leales a López Obrador. La queja de Ahumada en la
PGR y en la Judicatura capitalina exhibe datos precisos de cómo las
autoridades del DF desdeñaron el cumplimiento de un amparo. En el
GDF López Obrador se dedicó a violar amparos. Y cuando la autoridad
federal quiso consignarlo, el tabasqueño se convirtió en una víctima
plañidera de sus propios abusos de poder.
La queja de Ahumada señala que el juez Trigésimo Cuarto de lo Penal
en el DF ordenó la libertad de Ahumada por desvanecimiento de datos
el 11 y el 28 de noviembre de 2005. A partir de entonces, las
autoridades del gobierno del DF usaron todas las artimañas de sus
funcionarios judiciales de consigna para evitar la liberación de
Ahumada. Y ello llevó al GDF a incumplir un amparo. Eso sí, por
instrucciones del GDF el TSJDF presionó al juez 12 por negarse a
emitir una nueva orden de aprehensión contra Ahumada.
La violación de un amparo a favor de Ahumada va a poner a las
autoridades del GDF y a su sector judicial bajo una investigación
penal. Los datos de la queja de Ahumada son precisos: en noviembre
de 2005 obtuvo Ahumada una sentencia de libertad. La apelación de la
Procuraduría se radicó en la ya famosa Primera Sala Penal del TSJDF.
El 22 de febrero, los magistrados de esa Primera Sala revocaron la
liberación. Ahumada, luego de varias vueltas, consiguió el amparo.
En él se ordenaba a la Primera Sala a revisar su sentencia.
El 20 de marzo de 2007, el juez Séptimo de Distrito de Amparo en
Materia Penal del DF revirtió la decisión de la Primera Sala contra
Ahumada de enero de 2007 porque cometió irregularidades. De acuerdo
con la resolución, Ahumada debió de haber salido en libertad desde
finales de marzo, pero las chicanadas legales de las autoridades
judiciales de consigna alargaron el acatamiento del amparo.
De ahí la queja de Ahumada en la PGR y la Judicatura del DF contra
los magistrados de la Primera Sala Penal porque incurrieron en
omisiones e imprecisiones injustificadas, cometieron conductas al
eludir el cumplimiento de un amparo, violaron las garantías de un
procesado con conductas que constituyen delitos, produjeron un daño
a un acusado al retardar el cumplimiento de un amparo y "retardaron
y entorpecieron maliciosamente y por negligencia la administración
de la justicia".
En este contexto, la instrucción de los policías judiciales el día
que Ahumada salió libre no fue la de ejercer un citatorio sino
simplemente golpear el empresario por la impotencia jurídica de las
autoridades del GDF y de la Procuraduría capitalina. Se trató de una
acción típica de intimidación al viejo estilo de las mafias
policiacas priistas.
En este contexto ofreció resultados una encuesta de GEA-ISA del 16
de mayo: 70 por ciento señaló incorrecta la manera en que judiciales
golpearon a Ahumada al salir en libertad, el 83 por ciento declaró
estar insatisfecho con la Procuraduría capitalina por enviar a
judiciales golpeadores, el 64 por ciento aceptó que Ahumada sí era
un preso político de López Obrador, el 70 por ciento afirmó que
había persecución política contra el empresario y el 61 por ciento
concluyó que aun sin los videos de todos modos López Obrador habría
perdido las elecciones.