Diciembre 19, 2008
 

Milenio - Pablo Cesar Carrillo
Todo lo voy a contar en mi libro
 

Todo lo voy a contar en mi libro

El dueño del equipo León regresó al país a pasar las fiestas navideñas y dice que sólo quiere hablar de futbol, no de política; anuncia que cerca de las elecciones de 2009 presentará un escrito que contará todo sobre los videoescándalos.

 

Asegura que llegó a México sin dinero. Foto: Octavio Hoyos

 

El empresario Carlos Ahumada Kurtz vino a México a pasar sus vacaciones navideñas. El mexicano afirmó que no hay impedimento legal para que esté en el país o en cualquier otro y asegura que el Gobierno del DF todavía le debe una disculpa pública.

“Todavía estoy aquí sentado esperando que me pidan disculpas, como lo pidió la Comisión Nacional de Derechos Humanos”, dijo Ahumada, sentado en una silla en el jardín de su residencia, en la colonia San Ángel.

Ahumada ha visitado México tres veces en los últimos tres meses. Vino en octubre, en noviembre y ahora en diciembre. Le gusta este país, dice. Aquí viven su esposa y sus tres hijos. Y desea vivir otra vez en este país en el que estuvo 33 años de su vida, de los cuales los últimos mil 131 días los pasó en la cárcel.

Ahumada evade preguntas. Cabecea y sale por piernas en cada interrogante. Anuncia que el próximo año, cerca de las elecciones, publicará su libro sobre los videoescándalos. No quiere hablar de René Bejarano. Asegura que aún no se recupera económicamente. Y dice que el sueño más importante de su vida es regresar al equipo León a la primera división del futbol.

Su casa está impecable. Tiene el cuadro de un centurión con el nombre de Ahumada. Y muestra sus cuadros de Rafael Cauduro.

¿Le gustaría vivir otra vez en México?

Estoy muy a gusto donde estoy viviendo, en Argentina, y por supuesto que sí me gustaría vivir en México. No tengo ningún impedimento legal para vivir aquí en México ni en Argentina ni en ninguna parte del mundo.

¿Sus problemas legales han concluido?

Al día de hoy están solucionados y finiquitados. Todos están solucionados.

¿Se hablaba de que podían acusarlo otra vez?

Son especulaciones. Yo contesto sobre lo que está notificado. Si van a presentar otras, no me consta. Tengo 20 o 30 denuncias, entonces será la 31 o 32. También está pendiente que me pida disculpas el Gobierno del Distrito Federal como se lo recomendó la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Todavía estoy aquí sentado, esperando que me pidan disculpas.

¿Es cierto que lo detuvo la Interpol en Argentina hace unos meses?

No es cierto. Son los trascendidos y especulaciones. No fui detenido. José Luis Santiago Vasconcelos filtró que me habían detenido porque había presión sobre el procurador de Guanajuato. Pero no fue cierto. Era una denuncia por un asunto penal de Roberto Zermeño (el empresario que le vendió el club León). Pero todos esos juicios ya están ganados.

¿Cree en la justicia mexicana?

Hasta el día de hoy sí, pero absolutamente no. Hay cosas que llaman la atención, hay cosas raras, pero son las menos.

¿Ha ganado la mayoría de los juicios?

La mayoría sí. Gracias a Dios. Pero el último lo perdí la semana pasada. Con las denuncias de Roberto Zermeño ha estado apegado a la ley, y las declaraciones del procurador de Justicia de Guanajuato me llamaron la atención. Dijo que me iban a extraditar, pero le faltó información.

¿Cómo lo trató México?

Excelente. 33 años de mi vida he vivido en México. Todo lo que tengo se lo debo a México, mi esposa, mis hijos, económicamente. Y eternamente voy a estar agradecido con México.

¿Usted llegó a México sin dinero?

Claro que sí. Nadie a los 11 años tiene dinero. Sólo que reciba una herencia, pero no fue mi caso. Llegué sin dinero, y empecé lavando coches y de taxista. Fui mesero en un antro. En el Lady Disco. Un día iba pasando por ahí, cuando iba al CCH y vi un letrero que decía: se solicita mesero. El único requisito era tener camisa blanca y pantalón negro. Empecé de mesero y terminé de gerente.

La vida me ha dado la oportunidad de progresar.

¿En México le tocó conocer de todo, los lujos y la cárcel?

Así es. Todo tiene cosas, no positivas, pero sí tienen cosas que uno puede aprender. Todo hay que verlo con optimismo.

¿Qué aprendió en la cárcel?

Aprendí a tener paciencia, a meditar. A ser menos impulsivo. A valorar la libertad. Es algo que muchas veces no se valora.

¿Usted fue un preso político?

No quiero hablar de política. No quiero hablar de eso. Yo quiero hablar de futbol, de los juicios por el futbol.

Todo lo de política lo voy a decir en mi libro. El próximo año voy a publicar mi libro, va a ser muy cerca de las elecciones. Ahí cuento todo.

¿Por qué tronó el asunto de los videoescándalos?

De eso no quiero hablar.

¿Por qué tronó el caso de René Bejarano?

Todo lo voy a contar en el libro.

¿El libro será un escándalo?

Tienen que leerlo.

Pablo César Carrillo


Fuente:
Milenio