Julio 8, 2005
 

La historia en breve - Ciro Gómez Leyva
¿Qué hizo Bejarano con los 12 millones de pesos?

 

 

Carlos Ahumada declaró el 19 de mayo de 2004 ante la Fiscalía Especializada para Delitos Electorales que, entre 2001 y 2003, entregó a René Bejarano una cantidad del orden de los 12 millones 50 mil pesos. La mitad de ese dinero se lo dio cuando Bejarano era alto funcionario del gobierno del Distrito Federal y hombre de las confianzas de Andrés Manuel López Obrador. Pero ¿por qué le pagaba, a cambio de qué?

Ahumada detalló que Bejarano fungía como una suerte de cobrador en una perversa maquinaria de extorsión: “Había auditorías exhaustivas a mis empresas, y los propios auditores me llegaron a comentar que tenían instrucciones de fastidiar y de sacar resultados falsos”.

Afirmó que López Obrador “tenía pleno conocimiento de las entregas de dinero y de lo que hacía René Bejarano”, quien se embolsaba el dinero que, presuntamente, se usaría para financiar campañas del PRD. A cambio, se comprometía a pedirle a López Obrador y a la contralora Bertha Luján que suavizaran las auditorías y desatoraran los pagos. Pero pagaba y pagaba y nada se resolvía. Fue entonces cuando decidió grabarlo.

Al difundirse el video del 3 de marzo, Bejarano dijo, ipso facto, que el dinero que millones lo vieron recibir era para la delegada de Álvaro Obregón, Leticia Robles.

Falso, refutó Ahumada en la declaración. Y contó la historia. Bejarano se la presentó en marzo o abril de 2003, en las instalaciones del diario El Independiente, que por esos días estaba a punto de comenzar a circular. Bejarano quería que la conociera, pues era la candidata del PRD en Álvaro Obregón.

“Hubo otras tres o cuatro reuniones más con Leticia Robles antes de ser electa”, reconoció Ahumada, “solicitando la agilización de las obras que el de la voz estaba llevando a cabo, y que fueron contratadas por la delegación Álvaro Obregón (…) y también recibió visita de ella cuando tomó posesión como delegada y con tal carácter lo visitó solicitando la cancelación de los contratos multianuales que tenía con la delegación Álvaro Obregón, ya que se lo había solicitado directamente la Contraloría General del Gobierno del Distrito Federal, les fueran cancelados los contratos, y que ella ya los había cancelado con su director jurídico y que dicha cancelación no procedía por lo que le pedía que accediera de manera voluntaria porque la estaban presionando en el gobierno central”, a lo cual Ahumada accedió, “sin estar de acuerdo”, pero para evitar más confrontaciones con López Obrador”.

Al darse cuenta que había picado en piedra, Bejarano cambió de versión y dijo entonces que el dinero era para otra señora de apellido Robles: Rosario Robles, presidenta del PRD. Totalmente falso, refutó Ahumada, “toda vez que el de la voz tenía una relación de amistad personal y de mucha más confianza con Rosario Robles, situación que no se dio con René Bejarano, por lo que resulta ilógico que se necesitara de intermediarios para hacer llegar cualquier cosa a Rosario Robles”.

Si Ahumada no miente en la declaración ministerial, y si queda algo de lógica en esta historia, Bejarano no cometió un error (como dijo el 3 de marzo, repitió mil veces y vuelve a decir hoy), sino muchos: una cadena de errores, porque fueron muchas las veces que se vio las caras con el constructor. Casi siempre para encaminar y concretar pagos que engordaban su famoso portafolio.

Bejarano mintió el 3 de marzo y mintió sobre Leticia y Rosario Robles. Hoy duerme en su casa. De los 12 millones 50 mil pesos, nadie sabe, nadie supo, nadie quiere volver a hablar.

 

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Con mínimas adaptaciones para actualizarlo, este texto se publicó en La historia en breve del 11 de noviembre de 2004, horas después de que Bejarano entrara a la cárcel. Las interrogaciones y admiraciones de hoy son las mismas de hace ocho meses.

Ciro Gómez Leyva

Fuente: Milenio