Enero 24, 2007 El Universal
 

 Raúl Rodríguez Cortés
El informe secreto de Ahumada en Cuba

 

 

 

Gran Angular
Raúl Rodríguez Cortés
24 de enero de 2007

 

El informe secreto de Ahumada en Cuba

Carlos Ahumada aterrizó en La Habana el 27 de febrero de 2004. Lo hizo en un jet de su propiedad por la terminal 5 del aeropuerto internacional José Martí, lugar destinado a los vuelos privados. El nombre de sus dos o tres acompañantes quedó reservado por 12 años en el informe del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) que relata su estadía, detención, interrogatorio y deportación de Cuba, y que en segmentos ya desclasificados dos años, después de ocurridos esos hechos, afirma que por la escrupulosa vigilancia con que opera esa terminal de la aviación privada, el gobierno de Fidel Castro estuvo enterado en todo momento de los movimientos de Ahumada en la isla.

El Cisen está convencido que el gobierno cubano comprendió de inmediato la importancia de ese visitante para la coyuntura política mexicana, cuando días después de su arribo, el 1 y 3 de marzo, Televisa difundió los videos grabados por Ahumada de personajes cercanos a Andrés Manuel López Obrador involucrados en presuntos actos de corrupción.

La información desclasificada precisa que fue el 17 de marzo cuando la AFI le pidió a Interpol La Habana la detención de Ahumada con fines de extradición, pero el empresario -según se informó en su momento- fue detenido hasta el 30 de marzo, esto es, 13 días después de la solicitud mexicana y no obstante que el gobierno de Castro sabía de su presencia en la isla desde el momento mismo de su arribo. Además, cuando la detención ocurrió, le habían renovado la visa el 27 de marzo, un día antes de su vencimiento. Y más aún, la medida cautelar fue expedida por el fiscal cubano Luis Lorenzo Palenzuela Páez hasta el 5 de abril, por lo que el Cisen infiere -y el gobierno de Fox le compró la idea- que se abrió un período de por lo menos cinco días en el que se mantuvo a Ahumada bajo custodia, en un lugar privilegiado de la isla, mientras se le sacaba información y se intentaba cambiar con ella el posible sentido del voto mexicano respecto a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra. Pero ese sentido no cambió y el voto mexicano fue contrario a Cuba el 15 de abril de aquel 2004.

La medida cautelar del fiscal cubano sugiere asimismo que en el caso Ahumada pesaron más las consideraciones políticas que las jurídicas. Y ese sendero, el político, fue el que tomaron las autoridades cubanas al interrogarlo exhaustivamente y deportarlo el 28 de abril.

Respecto al interrogatorio, el documento del Cisen afirma que se violó el Tratado de Extradición firmado por México y Cuba el 25 de mayo de 1925, pues éste no faculta a las autoridades del país al que se solicita la extradición a realizar investigaciones sobre el contenido de los delitos por los cuales se realiza una persecución internacional.

Y por lo que hace a la deportación, el Cisen argumenta violaciones a la propia Constitución cubana, pues refiere que esa figura jurídica sólo aplica cuando hay incumplimiento de los requisitos migratorios a que están obligados los extranjeros, y Ahumada había cumplido con todos ellos. Luego entonces, el gobierno cubano disfrazó de deportación lo que en realidad fue una expulsión, pero ésta -agrega el informe- pudo haber ocurrido sin fundamento constitucional, ya que los únicos supuestos para que proceda es el incumplimiento de las leyes de Extranjería y de Migración, no atribuibles a Ahumada.

Por lo anterior el gobierno mexicano concluyó que el cubano utilizó este caso para presionarlo a cambiar su política exterior, injerencia que lo obligó a llevar las relaciones diplomáticas casi hasta la ruptura.

rrodriguezangular@hotmail.com

Fuente: Periódico EL Universal