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Desde su ingreso al Reclusorio Norte, en abril de 2004, después de sufrir un mes de prisión en condiciones infrahumanas en Cuba, Carlos Ahumada ha resentido gravemente su salud.
Padece úlcera gástrica erosiva hemorrágica así como un cisticerco cerebral, enfermedades crónicas que se han recrudecido, particularmente la primera de ellas, a raíz de los difíciles y angustiantes momentos que ha vivido los últimos dieciséis meses.
Desde su llegada a México en abril de 2004 ha venido solicitando la atención médica adecuada. Incluso cuando la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal tomó su caso, hace más de un año, solicitó medidas precautorias a fin de que se atendiera su salud adecuadamente, gestión que hasta la fecha no ha tenido una respuesta efectiva.
Las autoridades han autorizado la visita de su doctor particular, José Luis Ibarrola Calleja, quien basado en su historial clínico, de más de 12 años, ha señalado que la condición física de Carlos Ahumada está francamente deteriorada. Él mismo ha señalado a la opinión pública que se está poniendo en riesgo la salud de su paciente y ha responsabilizado a las autoridades si es que permiten que su condición evolucione de delicada a grave.
En este marco las autoridades del Gobierno del Distrito Federal llevaron a un médico que sin auscultarlo y sin realizar tan siquiera un solo análisis clínico, decidió que el problema de salud de Carlos Ahumada era únicamente un cuadro depresivo y que debería de tomar ansiolíticos.
El 26 de enero mientras realizaba una caminata en el patio de su dormitorio sufrió un desmayo que le provocó pérdida de conciencia. Fue revisado por el médico de guardia del reclusorio y al día siguiente, las autoridades autorizaron el ingreso de su médico el Dr. José Luis Ibarrola quien después de revisarlo concluyó:
"Por todo lo anterior concluyo: El estado de salud del Sr. Carlos Ahumada está mal. No podemos avanzar clínicamente para ayudarlo, si no tienen estudios adecuados. Los antecedentes del Sr. Ahumada, del problema de CISTICERCOS cerebrales, el problema de su aparato digestivo (operado de Hernia Hiatal) y el estado de su corazón (antecedentes posibles de problemas cardiovasculares) me hacen recomendar estudios de TERCER NIVEL del Sr. Ahumada como: Resonancia magnética de cerebro y TAC. Como complemento evaluación del neurólogo. Prueba de esfuerzo con doppler y medicina nuclear del corazón y valoración del cardiólogo y Evaluación del Ap. Digestivo con endoscopia de estómago y colon y estudios completos de sangre, materia fecal, etc. por un servidor. Solicito tres días para dichos estudios"
El lunes 14 de febrero ante el agravamiento de su salud, las autoridades de reclusorios lo trasladaron al Hospital de Xoco, instalación de primer nivel, en donde se atiende heridos principalmente por riñas, choques y accidentes. En este lugar le realizaron una endoscopia e intentaron realizar una tomografía que sólo se pudo hacer a medias ya que la máquina se comenzó a quemar. Ese mismo día regresó al reclusorio.
El día 26 de febrero solicitó al director del Reclusorio Preventivo Norte, su traslado al Hospital Ángeles, señalando que su familia cubriría los gastos, como se contempla en el reglamento de reclusorios vigente. Sin embargo, el 28 de febrero fue trasladado a la torre médica de la penitenciaria de Tepepan, instalación de segundo nivel donde permaneció dos días y donde tampoco pudieron atenderlo adecuadamente por falta de infraestructura.
En esas condiciones, después de haber aceptado los procedimientos propuestos por las autoridades de salud y de reclusorios locales, y de haber pasado por una instalación de primer y segundo nivel, se encontró de vuelta en su celda enfrentando la agudización de sus padecimientos, con el temor de que estos se agraven y pongan en riesgo su vida.
El constante y progresivo deterioro de su salud incluso le han imposibilitado para asistir a algunas de las audiencias en los diversos juicios que enfrenta.
En lo que respecta a los resultados de la endoscopía realizada en el Hospital de Xoco, estos se encuentran en manos de las autoridades del Distrito Federal quienes nunca turnaron copia al interesado o a su médico particular. Cabe señalar que de la notas médicas realizadas posteriormente por los propios médicos del reclusorio, se desprende que ni siquiera se entregaron los resultados al Reclusorio Norte por omisión o porque no estaban bien realizadas ya que el propio médico del Reclusorio Norte mes y medio después del trasladó a Xoco, recomienda realizar una endoscopia.
Lo anterior se ve reforzado por las notas médicas realizada por uno de los propios médicos del Reclusorio Preventivo Varonil Norte en la que destacan los siguientes señalamientos:
25 de Marzo de 2005 "Paciente masculino el cual cursa con gastritis crónica erosiva hemorrágica el cual remite y exacerba debido al estrés físico y emocional en el que se encuentra por lo que se recomienda realizar exámenes de laboratorio y de gabinete que nos puede mostrar proceso adyacente así como endoscopía en su certeza diagnóstica en su caso TRM. Es conveniente mencionar que al no aminorar la sintomatología con tratamiento médico y la debilidad tan marcada que presenta, desmayo, vértigo, escalofrío, sed, piel húmeda fría y la eliminación de heces alquitranadas e inclusive de aspecto melénico con o sin vómitos en asientos de.son características de una hemorragia activa y en su caso complicarse con una PERFORACIÓN gástrica la cual es una URGENCIA QUIRÚRGICA. Se sugiere Interconsulta al servicio de GASTROENTOROLOGÍA así como su posible hospitalización en un tercer nivel en su caso para estabilización médica y psíquica. La falta de respuesta al tratamiento y casos de recurrencia así como su complicación como pbe. Perforación no controlable, es imprescindible la CIRUGÍA y así disminuir el índice de morbi-mortalidad o secuelas posteriores que puedan afectar la integridad del interno. Dr. Francisco González E.
En cuanto a las razones por las que Carlos Ahumada considera que la asistencia médica ofrecida por los médicos del Reclusorio Norte, e incluso por el sistema de salud del Gobierno del Distrito Federal es inadecuada, destacan las siguientes consideraciones:
I.Ha aceptado las propuestas de las autoridades y aceptó ser trasladado en el mes de febrero tanto al Hospital de Xoco como a la Torre de Tepepan, servicios de primer y segundo nivel, respectivamente.
II.Desgraciadamente, estas instalaciones médicas no cuentan con la infraestructura, el equipo ni con el personal necesario y suficiente para realizar las pruebas que permitan obtener un diagnóstico real de su estado de salud, condiciones que sólo se encuentran en un hospital de tercer nivel. Prueba de ello es que a más de seis meses de sus ingresos a esos servicios médicos, Xoco y Tepepan sigue deteriorándose sin un diagnóstico real de su estado de salud.
III.La red hospitalaria del Gobierno del Distrito Federal no cuenta con ningún hospital de tercer nivel.
IV.Cabe señalar que, del 4 al 19 de mayo pasado realizó una huelga de hambre en la que no ingirió ni sólidos ni líquidos como forma extrema de denuncia de nuevas irregularidades judiciales en su contra como fue el intento de consignarme un quinto proceso y la negativa de las autoridades a aceptar las pruebas de su defensa en esa causa. Con un nuevo proceso judicial que enfrentar y la pérdida de 9 kilos en esos 16 días obviamente su salud se deterioró aún más.
V.A esto hay que sumar una segunda huelga de hambre realizada del 19 de julio al 4 de agosto que incluyó únicamente la ingesta de agua y té con miel.
VI.El día 3 de agosto, en medio de su segunda huelga de hambre que lo debilitó considerablemente y después de haberlo solicitado por más de un año fue trasladado al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía "Manuel Velasco Súarez", dependiente del sector salud federal, a fin de realizarle unos estudios de resonancia magnética y tomografía computada. El día 12 de agosto, al recibir los resultados de esos estudios, su médico particular, el doctor Ibarrola, informó a la esposa de Carlos Ahumada señalando que los resultados son muy preocupantes por lo que sugiere que nuevamente se solicite a las autoridades competentes el permiso correspondiente a fin de estudiar más a fondo al Sr. Ahumada en el Hospital Ángeles. El día 15, Carlos Ahumada solicita al director del Reclusorio Norte dicho permiso sin que a la fecha se le haya dado respuesta alguna.
VII.En lo que respecta a la necesidad de hospitalización en un hospital de tercer nivel y por qué el Hospital Ángeles sería el adecuado para el tratamiento se considera lo siguiente:
1) El Hospital Ángeles es un centro médico de tercer nivel que cuenta con todo la infraestructura humana y material para realizar en un solo lugar todas las pruebas, su médico ha solicitado tres días para realizar las pruebas y efectuar las valoraciones por los especialistas que se encuentran ahí mismo, en este caso cardiólogo, neurólogo y gastroenterólogo, equipo encabezado por su médico particular. 2) Otro aspecto relevante es el hecho de que el Hospital Ángeles ha aceptado llevar a la práctica y facilitar las medidas de seguridad necesarias que conllevaría su internación en ese hospital durante tres días.
3) A casi 16 meses de reclusión ha sufrido todas las irregularidades judiciales, todo tipo de violaciones a sus derechos humanos y judiciales, así no resulta extraño que Carlos Ahumada tema por su integridad física y que insista en ser tratado por su médico particular a quien le tiene absoluta confianza.
4) Otra consideración que justifica su petición se sustenta en el texto vigente del Reglamento de los Centros de reclusión del Distrito Federal, (publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 24 de septiembre de 2004) que en su Capítulo V referente a los Servicios Médicos señala:
Artículo 132.- Los servicios médicos de los Centros de Reclusión, velarán por la salud física y mental de la población interna y salud pública de esa comunidad, así como por la higiene general dentro de la Institución. Sin perjuicio de lo anterior y a solicitud escrita del interno, de sus familiares o de la persona previamente designada por aquél, podrá permitirse a médicos ajenos al Centro de Reclusión que examinen y traten a un interno, en este caso el tratamiento respectivo deberá ser autorizado previamente por el responsable de los Servicios de Salud del Centro; en cuyo caso, correrá a cargo del solicitante el costo, consecuencias, así como la responsabilidad profesional en la aplicación del tratamiento respectivo, deslindando de cualquier responsabilidad a los Servicios de Salud en dicha intervención. El tratamiento hospitalario en instituciones diferentes a los Servicios de Salud, sólo podrá autorizarse a recomendación de las autoridades de dichos Servicios, cuando exista grave riesgo para la vida o secuelas posteriores que puedan afectar la integridad del interno o bien, no se disponga de los elementos necesarios para una atención adecuada.
Así, resulta que su solicitud se contempla en el Reglamento y la obstinación de las autoridades en negarle este derecho resulta una muestra más de la animadversión de las autoridades locales en su contra por haber denunciado los hechos de corrupción y que a todas luces, en la práctica, en la continua violación a sus derechos humanos y procesales, lo mantienen convencido de que es un preso político del gobierno de López Obrador.
Su solicitud no es un capricho ni mucho menos, únicamente solicita ejercer un derecho que tiene en su calidad de recluso y que se ha dado en el caso de otros internos.
Ante la embestida judicial que el gobierno local y su procuraduría han lanzado contra su persona, lo mínimo que necesita es tener las fuerzas y la salud para enfrentarla.
Por todo lo anterior, ha solicitado la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dependiente de la Organización de Estados Americanos y ha interpuesto un amparo ante la justicia de la Unión.
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